Tras descender la Gran Vía, llegaremos a la plaza de España. En el terreno donde se alza hoy, se encontraba el Cuartel de San Gil, en el antiguo espacio conocido como Prado de Leganitos, lugar de paseo citado con frecuencia en toda la literatura del Siglo de Oro.
En 1919 se colocó una lápida con el rótulo de plaza de España y se señala el sitio concreto donde debería ir el monumento a Cervantes, diseñado por el arquitecto Rafael Martínez Zapatero y el escultor Lorenzo Coullaut Valera, y realizado entre 1928 y 1930.
De los primeros años del siglo XX se conserva en la plaza la llamada Casa Gallardo, con miradores y elementos florales representativos del estilo modernista, poco conocido en Madrid en los años de su construcción, entre 1911 y 1914, con planos de Federico de Arias Rey.

Frente al monumento a Cervantes, en el lado derecho según se desciende desde la Gran Vía, se encuentra el edificio España, ubicado en el antiguo solar de la Casa Profesa de la Compañía de Jesús, destruida en 1931 por un incendio. Construido por la Compañía Inmobiliaria Metropolitana, entre 1947 y 1953, fue el edificio más alto de Madrid hasta la llegada de las grandes torres del paseo de la Castellana.
El edificio España, de ladrillo y piedra, fue proyectado y calculado por los hermanos Otamendi, uno arquitecto y otro ingeniero. Representó todo un hito en la arquitectura madrileña no sólo por su altura (12, 19 y 26 plantas escalonadas), sino también por su interior, con cinco accesos, hotel, apartamentos, oficinas, pasajes comerciales y hasta 30 ascensores.
Al otro lado de la plaza se alza la torre de Madrid, proyectada también por los hermanos Otamendi. Se construyó en 1957 con un estilo más simple que el edificio España, respondiendo al funcionalismo de los rascacielos de la segunda mitad del siglo XX.
En la última planta tiene una cafetería-mirador desde la que se puede contemplar una hermosa panorámica de la Gran Vía y la ciudad.

Sobre estas líneas, sala de exposiciones de la Comunidad de Madrid en la muy frecuentada plaza de España.

Fue realizado al tiempo que la urbanización de la propia plaza de España. Las figuras representan a Don Quijote de la Mancha y a su fiel compañero Sancho, en bronce, junto a una escultura de piedra del propio Miguel de Cervantes.