Nobles, plebeyos, mendigos, pícaros y marginados se funden en una ciudad que crece gracias a su reciente capitalidad, a la crisis de la industria y al amparo de la riqueza que el campo proporciona a señores y autoridades eclesiásticas.
La cultura del barroco es conservadora y urbana. Su estilo de vida es integrador y en él, las distintas clases sociales, muy jerarquizadas,se reúnen y agrupan en torno a todo tipo de celebraciones colectivas, ya sean fiestas, romerías, procesiones o ejecuciones públicas.
Ellas dieron lugar a multitud de obras de arquitectura, algunas veces efímeras, levantadas en las calles y plazas con motivo de bodas reales, funerales, entradas y viajes de reyes, victorias militares y autos de fe.

Centro y pilar de la Villa durante más de cuatro siglos, la plaza Mayor, llamada antes del Arrabal y de la Constitución, ha sobrevivido a tres incendios devastadores que han obligado a realizar sucesivas reconstrucciones hasta dejarla completamente cerrada.

Situada fuera del recinto de la
población y conocida como
plaza del Arrabal, la plaza Mayor
puede ser considerada como
la obra más rotunda del
urbanismo de los Austrias. Felipe
II inicia su remodelación
encomendando la tarea a Juan
de Herrera. Después de distintos
y sucesivos proyectos y ya
en el siglo XVII, la plaza adquiere
su actual estructura debida
a Juan de Villanueva.
Presidida por la estatua
ecuestre de Felipe III, la plaza mayor fue en el siglo XVII no
sólo eje comercial de la ciudad,
sino también centro y
testigo de acontecimientos de
cualquier índole. Centro de la
vida social, la plaza ha acogido
desde canonizaciones hasta la
celebración de autos de fe de
la Inquisición, ejecuciones públicas,
corridas de toros, representaciones
teatrales o, incluso,
coronaciones reales.

El cierre de la plaza Mayor en 1854, llevado a término por el arquitecto Villanueva, compuso uno de los espacios urbanos más representativos de Madrid. La salida hacia la Cava de San Miguel, el arco de Cuchilleros, es el rincón con más encanto. Los edificios de los números 5 al 15 de la Cava construidos al igual que las escaleras del arco por Juan Gómez de Mora tienen forma de talud, sirviendo de contrafuerte del terreno de la plaza. Frente al arco, podemos contemplar unos interesantes edificios modernistas propiedad de la duquesa de Fernán Núñez, que a pesar de su longitud y la pendiente de la calle, se realizaron en un solo nivel.

De las muchas puertas o arcos que se pueden tomar para salir de la plaza Mayor escogemos el más clásico, el llamado de Cuchilleros, que conduce de forma directa a la calle de igual nombre. Calle y arco deben su denominación por ser el lugar donde se estableció el gremio de artesanos cuchilleros, con sus tiendas y talleres. Con restos bien conservados del Madrid más antiguo, es lugar de encuentro de turistas y estudiantes que acuden a sus clásicos mesones y tabernas. Entre ellos, quizás la más internacional de nuestras tabernas, conocida en medio mundo por el nombre de su fundador, Botín.

Lindante con arco y calle de Cuchilleros, nos encontramos el Mercado de San Miguel, un bello y original mercado de abastos construido en el siglo XX por Alfonso Dubé. Con sus columnas de hierro forjado, cerradas hoy por mamparas de cristal, tenía en la caza su especialidad comercial.
Son numerosos en esta zona los restaurantes y tascas, muy animados durante la tarde y noche.