Situada en la confluencia de los ríos Alberche y Perales, donde ambos forman un gran arenal y un enorme codo, esta localidad está enclavada en el extremo suroeste de la Comunidad de Madrid, cerca ya de la provincia castellano-manchega de Toledo y relativamente próxima al límite con otra provincia, la castellano-leonesa de Ávila.
Habitada por unos 1.500 vecinos, la separan de la capital autonómica madrileña 49 km y dispone de un área recreativa donde se puede practicar senderismo y bañarse en medio de los chopos y los pinos.
Se puede hacer uno una idea de ese lugar cuando se entera de que se le suele llamar playa del Alberche.
En su entorno asimismo se encuentra un embalse, el de Picadas. El magnífico puente de la Pedrera, sobre el Alberche, en los arenales mencionados anteriormente, tiene unos 300 años y es muy recomendable acudir al paisaje que dibuja en medio de la zona que domina. Está a poco más o menos un kilómetro, en dirección sur, del casco histórico de Aldea del Fresno y desde él se disfruta de una panorámica hermosa. La fresneda del sitio nos da una pista sobre el origen del nombre de la localidad.
Otro punto de interés de este término municipal perteneciente a la cuenca del Alberche: la conocida como noria Árabe, situada a orillas del río Perales y probablemente anterior al siglo XII. La iglesia parroquial de San Pedro Apóstol es el único elemento que resta del siglo XVIII, y fue restaurada, mejor dicho reconstruida, en la década de 1970. En la carretera que lleva a Chapinería nos topamos con un conjunto arquitectónico al que llaman granja El Santo, del que cabe destacar la ermita de San Saturio, también llamada de San Saturnín, que puede llevar unos 700 años allí.
Safari Madrid se encuentra en el término municipal. Una manera de admirar animales en libertad desde un vehículo o de disfrutar de un pequeño parque de atracciones. En su página web se puede leer: "por supuesto no es un zoológico" y "sin jaulas, sin rejas".