El Boalo


Situación

Muy cerca de Manzanares el Real, a unos 50 km al noroeste de la capital de la comunidad autónoma, se haya esta población próxima a tierras segovianas.

Situada en el espacio protegido desde 1985 bajo el nombre de Parque regional de la cuenca alta del Manzanares, su principal caserío está a 980 m de altitud sobre el nivel del mar y el término se extiende por la ladera sur de la sierra de Guadarrama, hasta el pie de ésta.

Origen del nombre

Su nombre proviene de un vocablo que significa 'dehesa boyal'.

Qué ver

Tres son las entidades o pueblos que forman El Boalo: la pedanía homónima y las de Mataelpino y Cerceda. Entre los tres suman unos 4.000 habitantes, repartidos de forma similar. Varias son las sendas que se recomiendan por el lugar, pero especial atención merece la que lleva hasta el mirador de la Ponzoñilla, a 1.175 m, en Mataelpino. No faltan en las tres pedanías las áreas recreativas para ponernos cómodamente en contacto con la maravillosa naturaleza del entorno. Las necrópolis del siglo X encontradas en el cerro del Rebollar y en Alcoralejo hablan de un asentamiento remoto en el término. Son enterramientos tallados en piedra, un conjunto de tumbas antropomorfas oradadas en la roca y cubiertas por losas.

Los edificios más importantes de El Boalo son la iglesia de Nuestra Señora la Blanca, gótica de la segunda mitad del siglo XVI y declarada monumento histórico nacional, en la plaza del Cristo de Cerceda; la de San Sebastián Mártir, del XVII, en la plaza de San Sebastián; la de Santa Águeda, probablemente del siglo XVIII, en Mataelpino; la ermita de San Isidro Labrador, enclavada en un paraje singular, la falda meridional de la sierra de los Porrones. Por último, en el término hay dos grutas, una en El Boalo propiamente dicho, la de Peñacardil, y otra en Cerceda, la de La Calera.

Fiestas

Muchas son las festividades locales que se celebran en el término municipal a lo largo del año: San Sebastián, patrón de la localidad, en enero; Santa Águeda, en Mataelpino y en febrero, más conocida como el Día de las Águedas, durante el cual mandan las mujeres del sitio; San Isidro, el 15 de mayo, con su popular romería hasta la ermita del santo en la ladera de los Porrones; la noche de San Juan, el 23 de junio, aderezada por un festival musical folclórico iberoamericano; las de primeros de julio, en las que no faltan corridas de toros y encierros; las fiestas de San Bartolomé, en la pedanía de Mataelpino, a finales de ese último mes, asimismo con festejos taurinos entre otros actos; y las fiestas del Cristo de la Esperanza, en Cerceda, en septiembre, con la tauromaquia y las carreras ante los astados también como elemento de diversión multitudinaria.

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