Situado a 18 km al noroeste de la ciudad de Madrid, poco o nada queda de la antigua dedicación de sus habitantes al cultivo del cereal o de la huerta y a la cría de vacas y ovejas. El sector industrial e incluso el de servicios ha reducido a la mínima expresión al agropecuario y un gran crecimiento demográfico ha elevado el número de vecinos de la localidad hasta los más de 50.000 que hoy viven en ella.
El nombre del municipio parece proceder de la palabra majada, que hace referencia al "lugar donde se recoge de noche el ganado y se albergan los pastores".
Parte de su territorio pertenece al Parque regional del curso medio del río Guadarrama y su entorno, creado en 1999 precisamente para acabar con las muy serias amenazas de transformación urbanística o de usos extractivos que pesan sobre el medioambiente de ese tramo del curso fluvial en cuestión.
Si poco queda de la primigenia ocupación de los majariegos, escasos son los restos de lo que fue el pueblo: si acaso la plaza principal, el edificio consistorial o la iglesia parroquial de Santa Catalina y poco más. Y es que la Guerra Civil que enfrentó a los españoles entre 1936 y 1939 arrasó la casi totalidad de lo edificado en el lugar ante lo encarnizado del frente bélico en esta zona y hubo de construirse prácticamente una nueva población. Fue a lo largo de la década de 1960 cuando el municipio creció para comenzar a transformarse en una ciudad e incorporarse al área metropolitana de la capital del Estado, unos años antes de que en la carretera del Plantío comenzaran a aparecer urbanizaciones que seguían el esquema típico de una ciudad-jardín. La facultad de Informática de la Universidad Pontificia de Salamanca tiene su sede aquí. Majadahonda es además un especial punto de cita con las compras y la diversión como muestran sus centros comerciales y de ocio.