Rascafría


Situación

En el área septentrional de la región, el casco histórico de esta localidad serrana se halla a una altura de 1.163 m sobre el nivel del mar. Está situada en la cabecera del valle del Lozoya, a 73 km al norte de la capital provincial. Permanente lugar turístico a la vez que ganadero, y muy dedicado a la explotación forestal, su municipio integra el Parque natural de la cumbre, circo y lagunas de Peñalara y en él se encuentran dos de las estaciones de esquí de la comunidad autónoma, la de Valcotos y la de Valdesquí. Cuenta con más de 1.600 habitantes.

Historia

Dos apuntes históricos: desde que en el siglo XIV se fundara el monasterio, o cartuja, de El Paular, su historia corre pareja a la del cenobio, hasta hace algunas décadas; y desde 1833 con la reforma administrativa y territorial dejó de pertenecer a Segovia para formar parte primero de la provincia y recientemente de la comunidad autónoma de Madrid.


Al monasterio, del que hablaremos un poco más adelante, cabe unir en cuanto a notoriedades patrimoniales la iglesia parroquial de San Andrés Apóstol, del siglo XV, gótica y renacentista según algunas de sus partes y las fechas en que fueran construidas. En su interior hay pinturas de los artistas españoles del siglo XVII Juan Sánchez Cotán y Alonso Cano. Un siglo más antiguo, como El Paular, es La Casona, que fuera hospital. Ya del XVIII es la antigua casa de Postas.

Por último, citaremos, antes de acudir a El Paular, la conocida como casa de la Madera, dieciochesca construcción junto a la cartuja, su antigua serrería; los molinos de Bartolo, de Briescas y del Cubo, de los siglos XVIII y XIX; el antiguo molino de papel de los Batanes, también de la cartuja antiguamente; la casa del Guarda de los Batanes, de hace dos centurias; el puente de El Perdón, frente a la omnipresente cartuja, de la primera mitad del siglo XVIII; y el puente de la Reina, que desde el siglo XVIII comunica El Paular con la casa de la Madera.

El monasterio de El Paular está a unos dos kilómetros del núcleo de población de Rascafría, en medio de un paraje magnífico de robles y de pinos, al pie de Peñalara. La denominación más correcta para referirse a él es la de cartuja de Santa María de El Paular y fue fundado en 1390 por el rey castellano Juan I para donárselo a los religiosos cartujos.

Algunos de los arquitectos que trabajaron en su construcción fueron, en el siglo XV, Juan Guas, y, en el XVI, Rodrigo Gil de Hontañón. La edificación de este magnífico ejemplo de la arquitectura religiosa duró hasta el siglo XVIII. No es de extrañar que sea desde hace más de cien años monumento histórico-artístico de interés nacional. A mediados del XIX, en medio del proceso desamortizador, fue abandonado y desde 1954 parte del monasterio se cedió a los benedictinos, en tanto que el resto comenzó a funcionar como hotel. No conviene dejar de probar los quesos que elaboran los religiosos.

Datos de interés

El puerto de Cotos, el de la Morcuera, las estaciones de esquí mencionadas, las áreas recreativas de Las Presillas y La Isla, los animales y la vegetación del entorno... Rascafría está, mejor dicho, es el Parque natural de la cumbre, circo y lagunas de Peñalara, un espacio protegido por la comunidad que hace décadas era ya sitio natural de interés nacional. Antes de adentrarse en el mismo no está de más pasarse por el Centro de Educación Ambiental Puente del Perdón, frente a El Paular.

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