Al norte de la ciudad de Madrid, de cuyo centro dista unos 18 km, esta localidad se asienta sobre el valle del río Jarama y se eleva ligeramente por encima de los 700 m sobre el nivel del mar.
Desde mediados de la década de 1960 su crecimiento demográfico le ha hecho perder, como a tantos otros de la comunidad autónoma, su carácter rural hasta el punto de integrarse en el área metropolitana de la capital y tener una población que ya supera los 65.000 habitantes, frente a los 27.000 de 1975. Esa expansión lo ha llevado a coincidir con el ensanche urbano de la vecina localidad de Alcobendas.
A finales del siglo XV, unos campesinos de Alcobendas huían del poder feudal del señor de sus tierras, recibían el amparo de los Reyes Católicos y se establecían junto a la ermita de San Sebastián. Cuando decidieron cómo llamar a su población, al nombre del santo que denominaba la ermita le añadieron una referencia a los monarcas.
Hoy es un municipio que cada vez acoge una mayor presencia empresarial, animada entre otras cosas por la buena comunicación, no olvidemos que San Sebastián de los Reyes está, por ejemplo, muy próxima al aeropuerto de Barajas. Más de 2.500 empresas se radican en la localidad.
Su mayor cualidad medioambiental viene dada porque algunas de las tierras municipales están en el interior de uno de los espacios protegidos de la comunidad: el Parque regional de la cuenca alta del Manzanares. El bosque mediterráneo de la Dehesa Boyal está al alcance de cuantos quieran contactar con la naturaleza en estado puro.
El más destacado espacio arquitectónico del término es, de otro lado, la iglesia parroquial de San Sebastián, que se edificó en el siglo XVI al estilo mudéjar.
Uno de sus variados festejos tiene reconocida la categoría de fiesta de interés turístico nacional, el del Santísimo Cristo de los Remedios. En él sobresalen los tradicionales encierros, de los que se sabe que se practican desde poco después de la fundación del sitio, desde el siglo XVI, a partir de 1525 para ser más exactos. Tienen lugar esas fiestas a finales de agosto y principios de septiembre, en unos días en los cuales la localidad se transforma en la muy reconocible "Pamplona Chica".
Por si todo lo dicho hasta ahora fuera poco, en la localidad se puede visitar el Museo de Artes y Tradiciones Populares, instalado en el edificio El Caserón de la plaza de la Constitución, o asistir a alguna de las manifestaciones artísticas expresadas entre las paredes del Auditorio Adolfo Marsillach.