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En 2005, un año después de que Madrid y toda España quedaran conmocionadas por la tragedia de los atentados terroristas del 11-M, se inauguró en recuerdo y homenaje a las 191 víctimas el Bosque del Recuerdo. Desde la instalación provisional en la Glorieta de Atocha, se trasladó a ‘La Chopera’, en el parque del Retiro. El monumento consiste en una plantación de 192 árboles, uno por cada una de las víctimas, sobre una pequeña colina rodeada por un canal de agua, símbolo de vida.

Durante la ceremonia de inauguración, no se pronunció ningún discurso por petición expresa de los familiares de las víctimas. Todos los asistentes guardaron un riguroso silencio durante cinco minutos; sólo se oyó el sonido de fondo de una joven chelista tocando ‘El cant dels ocells’ (El canto de los pájaros) del compositor Pau Casals.
El origen de ‘La Chopera’ se remonta al reinado de Carlos III. El monarca ilustrado mandó construir este espacio como cementerio para el personal de servicio del Palacio y de la Real Fábrica de Porcelanas. El monarca ilustrado quiso así dar ejemplo de modernidad, abandonando la tradicional costumbre de enterramiento en iglesias. Ya en el siglo XX se destinó a la enseñanza de hípica y sirvió como hipódromo. Durante la década de 1950 pasó a ser usado como parque infantil con alquiler de bicicletas y triciclos. Fue uno de los primeros lugares de la capital donde se realizaron instalaciones deportivas urbanas. También se utilizó para la proyección de cinematografía en los meses de verano.