En 1.742 Felipe V, y sus arquitectos Sachetti, Bonavia y Ruiz, tiene muy claro la necesidad de prever la decoración que ha de utilizarse en las fachadas del nuevo Palacio que sustituirá al viejo Alcázar de los Austrias y por ello, recurren a Pedro José Gómez de Balboa, fray Martín Sarmiento en la vida religiosa, que profesaba en el convento benedictino de San Martín y cuya fama de sabiduría había traspasado las paredes del cenobio.
Fray Martín, sugiere de forma muy detallada el adorno de las fachadas del nuevo Palacio con mas de cien estatuas de Reyes, realizadas en piedra blanca con mas de dos metros de altura, junto con ocho bustos de reyes legendarios y dioses mitológicos del acervo cultural hispano, además de adornos de bolas, pirámides y cuatro escudos para cada una de las fachadas.
Todas estas esculturas comienzan a realizarse en una zona próxima a la actual Plaza de España, que después se transforma en la conocida "Calle de los Reyes"; ya terminadas, se sitúan sobre la cornisa del edificio y el 8 de Febrero de 1760, según documento del Archivo General de Palacio, el Rey, Carlos III recién entronizado, manda que se desalojen de su emplazamiento y se guarden en los sótanos del Palacio.
Las efigies de noventa y cuatro reyes asturianos, leoneses y castellanos, así como cuatro emperadores romanos, entroncados con las dinastías hispanas y dos reyezuelos indígenas, de las nuevas tierras americanas, fueron desalojados de su emplazamiento. La singular medida de retirar las estatuas ha dado lugar a interpretaciones peregrinas, como el miedo a los posibles desplomes desde las cornisas, que la familia regia vio en sueños o razones de seguridad arquitectónica del edificio.
Lo cierto es que, no solo se apearon de sus pedestales todas las estatuas, si no que se mando hacer desaparecer las inscripciones de la base de sus pedestales que identificaba a cada uno de los reyes, de tal forma que la docta documentación que hubo que investigar para dar a cada estatua, la apariencia debida en sus atuendos y armas correspondiente con su época, quedo trastocada, y hoy en día, en que se ha tratado de hacer casar, cada estatua con su nombre original, para identificar a cada uno de los personajes, se reconoce, que se han realizado múltiples errores.
Los ocho bustos que no fueron desmontados y los escudos alegóricos que se representan en sus bases, aconsejados por el benedictino Fray Martín, podemos verlos hoy, además de, algunas estatuas que de forma casi aleatoria se situaron en algunos puntos de la cornisa, durante la década de los setenta del pasado siglo y cuyos nombres, tallados sobre las piedras de la fachada, no se corresponden, con los talladas sobre las bases de sus pedestales.
En la fachada de Oriente, se encuentran situados los bustos de Gargoris, el legendario rey de los Curetes y su hijo-nieto Habidis, fruto de sus relaciones incestuosas , dejando un grupo en el centro, rodeando un escudo de temática militar, con cuatro monarcas hispanos.
En la fachada de Poniente, solo visibles desde el Parque del Moro, Gerión con su triple cabeza y Argantonio rey de tartessos que según la leyenda vivió trescientos años, aunque el busto representa un joven, solo comprensible si pensamos en Argantonio como una dinastía legendaria en lugar de un solo rey.
En la fachada sur, junto con un reloj de una sola saeta, escoltados por cuatro estatuas y dos mas, en cada lateral de la fachada, correspondientes a Atahualpa y Moctezuma podemos ver a Hercules y Osiris, este ultimo fue mandado retirar por Carlos III para la construcción del nuevo pabellón de la Reina y por posibles destrozos en el busto, se dejo la espadaña sin estatua hasta que en 1978 se completo con un busto de Juanelo Turriana,- insigne ingeniero de origen italiano del siglo XVI, conocido por la fabricación de un artificio que permitía subir el agua del Tajo hasta el Alcazar de Toledo, salvando cien metros de altura - que copia, tres veces mayor, que el labrado por León Leoni, que se encuentra en el Museo toledano de Santa Cruz.
En cada una de las esquinas de la fachada norte se situaron, al pre-romano dios lusitano Endovelico y en el otro extremo, al dios Turdetano Netón, citado por Estrabon como similar al Marte latino. Son visible desde los Jardines de Sabatini, junto con una serie de reyes, situados no sobre las cornisas superiores, si no, decorando rinconadas de la fachada.
El resto de las estatuas, se han distribuido por la Plaza de Oriente, Jardines de Sabatini, Museo del Ejercito, Parque del Retiro, Cuartel General del Aire y Jardines de Aranjuez.
Ronda, Vitoria, El Paular, Burgos, Toledo, Soria, Logroño y Pamplona, han tenido y en algunos casos aun se mantienen, estatuas procedentes de la cornisa del Palacio Real de Madrid.