MADRID HISTÓRICO


La actual Duquesa de Alba presidió en 1945 la exhumación del cadáver de su antepasada

Duquesa de Alba

La decimotercera Duquesa de Alba murió el 23 de julio de 1802 en extrañas circunstancias, después de comer un helado realizado con hielo procedente de los “neveros” de la calle Fuencarral.

Félix del Campo y Quintano, coadjutor de la Parroquia de San José, certificó en el libro 6º, folio 59, que la duquesa había otorgado testamento cerrado el 16 de Febrero de 1797 en la población andaluza de Sanlúcar de Barrameda. En éste, después de citar el reparto de sus bienes, indicaba su deseo de ser enterrada con la mayor discreción; cosa que se realizó el día 27 del mismo mes, por la noche.

Alfonso XII

Expolio de los bienes de la Duquesa

La reina María Luisa, al enterarse de su fallecimiento y estando aún insepulto sus restos mortales, tramita una Real Orden al Alcalde del “cuartel” donde murió la duquesa, para que se realice inventario de sus bienes y se incauten, con el fin de proteger una demanda de la Hacienda Real. No prospera la Orden, pero, según Ezquerra, el día 25 de Julio, la reina solicita a José Navarro Vidal, juez de la testamentaria, ver las alhajas, perlas y brillantes de la difunta, lo que se lleva a cabo con la confirmación del ministro de Gracia y Justicia, Cevallos. María Luisa se adjudica a un precio vil una serie de estas impresionantes joyas.

El 3 de agosto del mismo año, Carlos IV compra el palacete de la Moncloa a un precio también muy bajo, y el ayuntamiento de Madrid se queda con el Palacio de Buenavista, pagando una irrisoria cantidad a la testamentaria de la duquesa. Este palacio es regalado después a Godoy.

Con estas maniobras, la documentación confidencial de la Duquesa de Alba pasa a manos de la familia real y de su fiel Godoy, quedando hurtada a estudios posteriores, así como una serie de bienes privados, entre ellos una colección de pinturas que aparecen más tarde inventariadas en las confiscaciones que se realizan a Godoy, sin poderse determinar si procedían de las pertenecientes a la Duquesa de Alba o de otras compras o encargos propios.

Alfonso XII

¿Fue envenenada la Duquesa de Alba?

Un rumor popular, dentro de la más pura tradición española, era que la muerte le sobrevino por un envenenamiento ordenado por la Reina María Luisa, esposa de Carlos IV, cuyas desavenencias con la duquesa eran muy conocidas y comentadas en el mentidero de las escalinatas de la iglesia de San Felipe Neri. En este rumor se basa ‘Voláverunt’, obra del escritor uruguayo Antonio Larreta.

Por esta causa, el 17 de Abril de 1945, después de conseguir los permisos pertinentes, Don Luis Martínez de Irujo -que sería mas tarde primer esposo de la decimoctava y actual Duquesa de Alba-, organiza la exhumación y posterior autopsia del cadáver, llevada a cabo por los doctores Pérez de Pepinto, Blanco Soler y Pigal Pascual. Dicha exhumación se llevó a cabo en la iglesia Sacramental de San Isidro, presidida por una joven Duquesa de tan solo diecinueve años.

Resultados de la autopsia

Al abrir el féretro aparecieron extrañas evidencias de cierta momificación y la desmembración de un pie para conseguir que entrara el cadáver en el ataúd, hecho que ocurrió en 1843, cuando se realizó el traslado de los restos mortales desde el primer lugar de enterramiento hasta la Sacramental

El 2 de Mayo de 1975, en la ciudad de Cáceres y como consecuencia del II Congreso de Nacional de Médicos Escritores, el doctor Hernández Gómez da a conocer el examen forense que se realizó a la duquesa en 1945. En él se pone de manifiesto que las causas de la muerte fue una meningoencefalitis de origen tuberculoso, descartándose así el envenenamiento. Además, se señala la destrucción casi total del riñón izquierdo, y la confirmación de una pleuresía serofibrinosa sufrida por la duquesa en 1792.

En su estudio anatómico aparece una escoliosis hacia el lateral derecho que producía una marcada elevación del hombro del mismo lado, es decir, en los últimos años de vida la duquesa presentaba un aspecto físico muy desmejorado, y sería imposible que hubiera servido de modelo a Goya para los cuadros de sus famosas Majas.

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