HISTÓRICO

Cinco figuras de Mingote, ofrecen a diario un desfile de la majeza madrileña de siglos pasados, desde el balcón de la sede central de Groupama en la Plaza de las Cortes a las 12 del mediodía

En el número 8 de la Plaza de las Cortes, frente al Hotel Palace, en el antiguo edificio Plus Ultra, un espléndido reloj con carillón señala, desde 1993, las horas con una bella sonorería y un pequeño espectáculo: cinco figuras de Mingote salen al balcón del reloj todos los días a las 12 del mediodía y a las ocho de la noche; en Navidad lo hacen cada hora desde las siete hasta las nueve de la tarde, y los días veinticuatro y treinta y uno de diciembre, también a media noche.
Cinco figuras diseñadas por Antonio Mingote, hacen su aparición desde el interior del balcón, donde se encuentra el reloj, franqueado por las campanas que marcan las horas, las imágenes representan a Carlos III, la duquesa de Alba, con su inseparable caniche-poodle, el genial pintor Goya, la sonriente Maja y el torero Pedro Romero.
Durante unos minutos geniales, avanzan desde el fondo del balcón en un apretado grupo, se saludan girando sus cuerpos a uno y a otro lado, moviendo sus manos para distribuirse lentamente sobre la balaustrada del balcón, miran al público, que suele brillar por su ausencia y agrupándose de nuevo, se retiran, con el mismo recorrido con el que comenzaron su andadura.

De todos los mencionados, quizás el más desconocido es el rondeño Pedro Romero (1754 –1839), inmortalizado por Goya, que inauguró en 1785 la enorme plaza de toros de Ronda, junto con Pepe-Hillo; mató más de 5.600 toros durante su larga vida profesional y a los 76 años de edad fue puesto al frente de la Escuela de Tauromaquia de Sevilla y se permitía hacer quites para salvar las malas situaciones de sus jóvenes alumnos durante las clases que impartía.
El edificio que alberga tan singular artilugio fue construido por Joaquín Rojí López-Calvo a primeros del siglo pasado –concretamente, en 1910- como edificio de viviendas. Su promotor fue el Marqués de Amboage -hijo-, que también encargó a este mismo arquitecto edificar un maravilloso conjunto, con el mismo fin y en la misma fecha, en la Plaza de Canalejas, en cuyos bajos se encuentra hoy la célebre bombonería La Violeta.