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Plazas de Santa Ana y del Ángel

Plaza Sta Ana

Un paseo por el corazón de bullicio madrileño

La plaza de Santa Ana y la del Ángel configuran uno de los más bulliciosos barrios de Madrid desde el Siglo de Oro, cuando en su entorno estaban situados los corrales de comedias, una tradición teatral que continúa hoy día, como dan fe el Teatro Español o el Reina Victoria, y su proximidad con el Barrio de las Letras. Ello, unido a un sinnúmero de bares y restaurantes, hacen de este lugar uno de los más animados de la noche madrileña, sin olvidar el rico pasado que albergan sus edificios.

Plaza Sta Ana

La plaza del Ángel, así llamada por estar pintado sobre una pared la efigie del Santo Ángel de la Guarda, era un pequeño espacio que llegaba desde la desembocadura de la actual calle de la Cruz hasta la de Carretas (aún no existía la calle de Espoz y Mina). La plaza como tal surgió tras ser demolido el convento de San Felipe Neri, tras lo cual alcanzó su anchura actual.

Respecto a la plaza de Santa Ana, consiguió su actual aspecto tras la decisión de José I de derribar el monasterio Real de Santa Ana de Carmelitas Descalzas -que había sido fundado por San Juan de la Cruz en el año 1586-, y la manzana de casas de San Felipe Neri, creando el entorno adecuado para las construcciones modernas , ya que el espacio urbano queda casi como el actual.

En 1810 comienzan las nuevas construcciones.  El arquitecto Silvestre Pérez se encarga de erigir el palacio de los Condes de Montijo y Teba sobre el terreno de las casas que fueron del Conde de Baños y de su esposa, que comprendía la actual fachada de la Puerta del Ángel,  desde Espoz y Mina a Santa, Ana, la fachada de la plaza Santa Ana hasta el callejón de Álvarez Gato y haciendo medianera con las casas que se abren en la nueva calle de Espoz y Mina, hasta el final de Álvarez Gato.

El edificio se construye en ladrillo y en estilo neomudéjar, el más utilizado en este periodo. Este palacio fue el más representativo de la vida política del siglo XIX, ya que de las dos hijas de los marqueses, Francisca sería Duquesa de Alba y Eugenia, se convertiría en emperatriz de Francia tras su matrimonio con Napoleón III.

Plaza Sta Ana

La vida política de la casa de Montijo fue difícil, ya que se acusó a los marqueses de afrancesados por Fernando VII y sufrieron exilio en Santiago de Compostela y Granada, donde en 1826 nace su hija Eugenia, la futura Emperatriz de Francia. Regresan a Madrid en 1830 y por el miedo a una epidemia de cólera se trasladan a París en 1839, comenzando una vida itinerante entre todas las cortes europeas.

Uno de los episodios más memorables vividos en aquel palacio fue la noticia en la cena de Navidad de 1874 de la próxima proclamación de Alfonso XII como rey de España.

Zonas anexas al palacio fueron utilizadas para la promoción de viviendas de la nueva clase acomodada en los últimos años de del Siglo XIX. En 1882 se realiza la edificación del actual número 6 de la plaza del Ángel por el arquitecto Isaac Rodríguez Avial. De su mano salieron también viviendas para el conde de Peñalver y para don Francisco Serrano, la actual Sede del Instituto Español de comercio exterior y el conocido consultorio infantil de la calle Espada, hoy perteneciente a la obra social Sor Rosalía Rendú.

En 1919 se construyó en el solar del Palacio de los Condes de Montijo uno de los más significativos edificios comerciales de Madrid, el Edificio Simeón. Dedicado a grandes almacenes, algunos pisos se destinaron a un hotel muy conocido por el mundo de los toros. Actualmente el edificio se ha convertido en un lujoso hotel de la cadena Meliá, cuya visita es recomendable por su maravillosa terraza, su decoración y las vistas urbanas que se divisan.

El edificio está catalogado por Patrimonio como Histórico, y es uno de las más representativos del Madrid de entre siglos, coincidiendo con el auge de la burguesía procedente de la tardía revolución industrial española.

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