MADRID HISTÓRICO

San Pedro el Viejo es una de las iglesias más antiguas de Madrid, puesto que ya se cita en el Fuero de 1202. Por las referencias que se tienen del templo, se cree que fue trasladado a su actual ubicación, en la calle del Nuncio, en tiempos de Alfonso XI. En cambio, no se sabe con certeza cuál era su emplazamiento original –aunque se supone que se encontraba cerca de la fuente de Puerta Cerrada- ni los motivos que llevaron a su traslado, posiblemente la conmemoración de la toma de Algeciras a los musulmanes, en 1345, en donde ya se documenta que combatieron milicias del concejo madrileño.

Hoy, la iglesia de San Pedro el Viejo se sitúa en un complejo formado por un conglomerado de casas, de las cuales emerge el templo. En él se aprecian las diversas reformas y añadidos que, a lo largo de la historia, han dado la fisonomía actual a este emblemático monumento, muestra de la escasa arquitectura medieval de Madrid.
Indudablemente, la parte más antigua es la torre mudéjar que puede datarse de mediados del siglo XIV. Su construcción en ladrillo y su sencilla decoración ayudan a resaltar los arcos de herradura de las ventanas del campanario y otras más pequeñas, situadas a distinto nivel y que dan luz a la escalera del interior de la torre. El pórtico renacentista, situado a los pies de la torre, está fechado por Tormo en 1525 y, en la actualidad, se encuentra en desuso, pues, en su lugar, se emplea una puerta más moderna que da acceso a la nave por un lateral.
En 1655, sufre una profunda reforma, que, aunque termina con los vestigios medievales de su interior, da coherencia y facilita la función religiosa en la nave. Estas reformas dejan una amalgama de viejas construcciones en su exterior de la que surge la torre, que, en el plano de Texeira, aparece coronada por un chapitel característico de la época de los Austrias.
La escalera de entrada a la nave de la Epístola desde la calle del Nuncio hace de atrio. Ya dentro de la nave, a la derecha, nos encontramos con un altar dedicado a la Virgen del Pilar y, junto a ella, la Capilla de los Lujanes, que conserva su bóveda gótica de nervaduras del siglo XV

El Altar Mayor, fechado en 1671, que se debe a Sebastián de Benavente, está presidido por una imagen de la Virgen y cuadros de Carducho, San Francisco de Asís y Santa Isabel de Hungría.
Al otro lado del Altar Mayor, se encuentra la antigua Capilla del Cristo de las Lluvias. Y es que, desde el campanario de esta iglesia, se avisaba del peligro de tormentas con un toque de la campana mayor. Con el tiempo, se les atribuyó a estos avisos la propiedad de ahuyentar las lluvias y salvar las cosechas. Curiosamente, la campana no podía subirse por las escaleras, de tal modo que los alarifes cejaron en el intento; sin embargo, al día siguiente ésta apareció en su lugar en la torre, perfectamente aparejada, lo que se atribuyó a la intervención divina.
Jesús el Pobre es la imagen más característica de esta iglesia y una de las que cuentan con mayor devoción popular en Madrid, como puede verse en el desbordamiento que se produce en las calles en la tarde del Jueves Santo. Se trata de una imagen tallada por Juan de Astorga, en Sevilla a finales del XVII, y donada al templo en el siglo XIX por la duquesa de Medinaceli, procedente de su Palacio sevillano conocido como Casa de Pilatos.
La imagen de este Nazareno es conocido con el sobrenombre de el Pobre para distinguirlo del otro Nazareno que se encuentra en el, también madrileño, templo de Medinaceli, y también de gran devoción.
Un Ecce Homo atribuido a José de Mora completan la imaginería de este templo, que además cuenta con un órgano de 1709, firmado por Pedro Liborna Echevarría y caja de Domingo de Mendoza, y situado en el coro.