HISTORICO


Villa Rosa, el primer bar de copas

Villa Rosa

En pleno barrio de las Letras, en la esquina de la plaza de Santa Ana con la calle Núñez de Arce, junto al Callejón del Gato, abre sus puertas en 1915 un típico colmao hoy testigo de otra época, impregnado de un ambiente taurino. No en vano, en el cercano edificio siempre ha existido un hotel que hasta hace muy poco tiempo era de obligada visita para los diestros que toreaban en las Ventas (hotel Victoria) además de ser sus primeros propietarios gente del toro, los picadores Farfán y Céntimo y el banderillero Alvaradito.

obra de Richard Estes

En 1919 pasó a estar regentado por profesionales de la hostelería Antonio Torres y Tomás Valverde, que reconvierten el negocio que en principio se dedicaba a la freiduría andaluza a sala de baile y cante con los típicos reservados de la mejor tradición flamenca, siendo asiduo, según nos cuenta Arturo Barea en su novela autobiografica “La forja de un Rebelde”, el mismismo jerezano y dictador, Primo de Ribera.

La artística fachada data de 1919 y es obra del pintor y ceramista Alfonso Romero y ha tenido que ser restaurada hace unos años; esta cubierta de azulejos enmarcados en maderas nobles, muy de la época del reinado de Alfonso XIII, que recuerdan a las ornamentaciones sevillanas de la plaza de España, en la que se suceden paisajes de las capitales andaluzas y un par de ellos, dedicadas a Madrid, la Cibeles y el Retiro.

En su esplendor...

La edad dorada de Villa Rosa se sitúa en los años alrededor de 1927 en que la intelectualidad y la aristocracia se reunía en el colmao para escuchar a Antonio Chacón ya en declive, y donde recibió un homenaje por parte del Conde de los Andes. Por allí era frecuente la aparición de históricos cantaores y guitarristas como Pericón de Cádiz, Manuel Morao, Manolo Pavón, Ramón Montoya y Pepe Marchena, en aquellos años se llenó de aristócratas, políticos, toreros, pintores y escritores, citándose como asiduo al mismo Hemingway.

obra de Richard Estes

En la década de 1960 se cierra para reabrir un año más tarde y ser considerado uno de los colmaos más afamados y considerado un clásico de la noche –es el bar de copas más antiguo de Madrid- junto con locales tan emblemáticos como, Chicote, Cock o Balmoral, cada uno, dentro de su estilo.

Almodóvar utilizó su escenario para una de las secuencias de su película Tacones lejanos y en la actualidad se puede escuchar un flamenco no elitista, y darse un paseo antes o después de la actuación para descubrir todas las barras y salones de uno de los mas laberínticos bares de nuestra ciudad.

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