La calidad del afamado Chinchón radica principalmente en la elaborada y cuidadosa destilación, en alambiques de cobre, de la matalahúga o grano de anís, Pimpinella anissum L, previa maceración en alcohol y agua. Este destilado de anís, que posee aroma y sabor limpios y agradables, es la base para la elaboración de los anises de Chinchón. Es una bebida espirituosa, azucarada o no, elaborada a partir del destilado.
Los tipos de Chinchón son: dulce, seco, extraseco y seco especial.
Anís de Chinchón es una Denominación Geográfica de Calidad reconocida por la Unión Europea. Sólo las empresas acogidas a esta denominación pueden utilizar el término Chinchón en sus anises.
Se controlan las materias primas, básicamente el grano en anís matalahúga y alcohol, los procesos de elaboración y los productos elaborados.
La primera noticia que se tiene del anís se remonta al tercer milenio antes de Cristo. En la antigüedad fue muy conocido y Pitágoras lo citó formando parte de una bebida contra el dolor. La medicina árabe lo empleó para el tratamiento de la ciática y en la Edad Media, en Europa, se le reconocían sus virtudes estomacales.
Del anís se conoce que posee cualidades carminativas, estomacales y digestivas. Tomado después de las comidas, es un magnífico instrumento para colaborar en una agradable digestión.
El anís Chinchón se emplea como ingrediente tanto en la preparación de platos salados como en la de dulces.

Ingredientes:
150 gramos de harina. 150 gramos de azúcar. 20 gramos de azúcar glas. 1 copita de anís. 4 huevos. Mantequilla. Limón.
Preparación:
Trabajar en un recipiente el azúcar, las yemas de huevo y el zumo de limón, hasta obtener una pasta homogénea.
Añadir poco a poco el anís y la harina. Batir las claras en nieve firme e incorporar a la pasta, levantándola.
Enmantequillar y enharinar el molde, echar la preparación y cocerla a fuego moderado durante 35 minutos. Espolvorear con el azúcar glas antes de servir.