Se caracterizan por su carne tersa y fina, y por su consistencia y enorme jugosidad que acompañan a su sabor.
Son judías de color blanco, de gran tamaño, arriñonadas y ligeramente aplanadas.
Se han salvado de la desaparición gracias al reconocimiento de los consumidores de la zona, que lo incluyen en múltiples posibilidades culinarias de temporada.
Los judiones, al igual que otras legumbres, son un alimento muy beneficioso para conseguir una dieta saludable y equilibrada. Estos efectos positivos se atribuyen, sobre todo, a su alto contenido en fibra y proteínas. Los judiones son fuente también de vitamina B6, Riboflabina y Tiamina y, en cuanto a los minerales, destaca la presencia de calcio, hierro, magnesio y especialmente potasio.
La forma más popular de tomarlos es en un guiso acompañado de patatas, chorizo, tocino y morcilla pero, además, con los judiones puede prepararse una fabulosa guarnición para acompañar los platos elaborados con carne e incluso en una ensalada con tomate, pimiento verde, cebolleta y huevo cocido, etc.

Ingredientes:
400 gramos de judiones de Montejo de la Sierra. 1 cebolleta pelada y troceada (150 gramos). 4 diente de ajo pelados.
1 hoja de laurel. 4 cucharadas soperas de aceite de oliva. 2 cucharadas soperas de vinagre de vino blanco. Sal.
Preparación:
La víspera, poner los judiones en remojo.
Echar los judiones en una cazuela y ponerla al fuego con agua que los cubra. Cuando rompan a hervir, tirar el agua y ponerles agua fría de nuevo.
Añadir entonces la cebolla troceada, los dientes de ajo y el laurel, y cocer a fuego muy lento hasta que estén tiernos los judiones -entre hora y media y dos horas aproximadamente-, añadiéndoles la sal al final de la cocción.
Escurrir los judiones y aliñar con el aceite y el vinagre. Servir esta ensalada a temperatura ambiente.