Podemos encontrar, en función de su procedencia floral, distintas clases de miel. Cada unas de ellas, con un color y sabor diferente al resto que pueden ir desde el amarillo pálido al rojo oscuro, casi negro.
El color y el sabor van unidos ya que, por ejemplo, las mieles claras tienen un gusto suave y delicado aroma y las oscuras suelen poseer un sabor más acusado.
La rica flora de la Sierra de Madrid determina las características de sus mieles. Sometida a un proceso de pasteurización, la miel se licua produciéndose una merma de aromas, vitaminas y cualidades nutritivas.
La miel de la Sierra de Madrid se recolecta en tierras ricas en pastos y arbolado con abundancia de plantas aromáticas.
Existen muchas clases de miel atendiendo a su sabor y color, así las mieles claras son florales y las oscuras son mielatos. Hay que destacar las siguientes clases de miel:
De romero, con color ámbar muy claro y aromas florales intensos y persistentes, exquisito sabor y alta calidad.
De brezo, con color pardo rojizo y ligero sabor amargo.
De viborera, con color claro amarillo oro, perfumadas y sabor agradable.
De zarza, con color ámbar anaranjado con notas rojizas, viscosa, muy dulce y agradable.
Miel multifloral, de color variable más o menos claro en función de las flores de las cuales procede, sabor muy dulce y aroma intermedio.
Platos como las chuletas de cordero con miel, berenjenas con miel, patatas glaseadas y truchas con salsa de miel son las más conocidas; aparte de helados, dulces y confituras variadas como los clásicos queso con miel o miel sobre hojuelas, tan típico de Madrid.

Ingredientes:
1 pan de pueblo. 25 gramos de mantequilla. 1 tacita de azúcar. 100 gramos de almendras peladas y picadas. 100 gramos de
nueces troceadas y blanqueadas. 1 tacita de almíbar. 1 chorrito de zumo de naranja. 1 chorrito de zumo de limón. 1 tarro de miel
de la Sierra de Madrid.
Preparación:
Se corta el pan en rebanadas finas y se fríen. Una vez fritas, se colocan en un molde untado de mantequilla y azúcar, formando
una primera capa. Sobre ésta se espolvorean las almendras y las nueces troceadas; se cala con un poco de almíbar con naranja y
limón y se riega con miel. Así tendremos la primera capa terminada. A continuación colocaremos una segunda capa de rebanadas de
pan, repitiendo sobre ella el espolvoreado de frutos secos y el calado de almíbar y miel hasta tener una segunda capa.
Repetiremos la operación una tercera vez, poniendo hincapié en empapar bien el pan con el almíbar y la miel.
Se cuece en el horno a fuego medio durante una hora. Se nota que está cocido cuando presionando con la yema de los dedos, la tarta está consistente. Por último, se deja enfriar y se desmolda.