Los Jardines del Campo del Moro reciben tal denominación debido a que en este lugar , entre el rió Manzanares y el Alcázar Real, asentó su campamento el caudillo almorávide Ben-Alí en 1109, durante su intento frustrado de reconquistar a los cristianos, el Alcázar y la ciudad de Madrid.

Felipe IV mandó acondicionar el lugar, construyendo fuentes y plantando numerosos árboles. Hasta el siglo XVII hacía las veces de lugar de caza menor. La transformación del Campo del Moro en jardín no se inicia hasta el reinado de Isabel II. En estos años se diseña un gran parque y se instalan las fuentes de los Tritones, traída del Palacio de Aranjuez y la de las Conchas, procedente del Palacio de Boadilla.

Durante la Regencia de María Cristina se inician una serie de reformas dando al parque el carácter actual. Las reformas tomaron el concepto romántico de la naturaleza, masas arbóreas y recoletos senderos, siguiendo el estilo paisajista inglés. Los jardines albergan unas 70 especies arbóreas, algunas de sus ejemplares tienen una antigüedad cercana a los 170 años. Las mencionadas fuentes de los Tritones y las Conchas establecen el eje central de los jardines, que tienen una extensión de 20 hectáreas.