A finales del siglo XVIII y principios del XIX, Madrid llegó a contar con una serie de villas suburbanas que formaban un cinturón en torno a la ciudad con un radio máximo de 10 kilómetros. El proceso de formación de casí todas ellas fue prácticamente el mismo. En un principio fueron huertas con modestas edificaciones o simples casas de labor, que se fueron ampliando y renovando al tiempo que aparecen los jardines.

En 1783 los Duques de Osuna compraron una finca, situada en la villa de Alameda y al año siguiente Pablo Boutelou uno de los mejores jardineros de la corte, presentó un proyecto para la ordenación del llamado Jardín Bajo, que en aquellos momentos era el eje principal de la finca.

Tres años después, la condesa contrató a Jean Baptiste de Mulot con la condición de no trabajar para otras casas del país. Mulot venía de la corte de María Antonieta y conocía a la perfección el Petit Trianon de Versalles. Para la duquesa ideó un diseño paisajista de estilo inglés cuya traza general se realizó durante su estancia en España, así como el comienzo de las obras de Albejero y del templete. Tras su marcha en 1795 se hizo cargo de la Alameda el jardinero francés Pierre Prevost y el pintor y escenógrafo italiano Ángel María Tadey. Entre 1792 y 1796 se llevaron a cabo las obras del palacio de cuya construcción se hicieron cargo los arquitectos Manuel Machuca Vargas y Mateo Medina sucesivamente. En 1808 la invasión francesa obligó a la duquesa a trasladarse a Cádiz. Con la restauración en el trono de Fernando VII, la duquesa recuperó su capricho y en 1815 ordenó la construcción del Casino de Baile según proyecto del arquitecto según proyecto del arquitecto Antonio López Aguado.

Tras la muerte de la duquesa, su nieto encargó a este mismo arquitecto la relización de dos monumentos, uno en memoria de la duquesa, Exedra de la Plaza de los Emperadores, y otro en memoria del duque, La isla de Lago.
Hasta ser adquirida por el Ayuntamiento de Madrid en 1974, la finca de "La Alameda de Osuna" pasó por diferentes propietarios y en 1985 fue declarada Bien de Interés Cultural hecho que ha sido fundamental para la recuperación y restauración integral de este conjunto que representa el mas original y consumado ejemplo de villa suburbana de siglo XVIII en España, además de uno de los pocos exponentes de jardín paisajista que tenemos en España.