Conocer el cauce del río Guadalix, subir a la sierra de La Cabrera y refrescaros en el embalse de Pedrezuela, todo esto os proponemos en esta ruta que recorre los más bellos parajes de la Cuenca del Guadalix.
De longitud media -entre todos los municipios no se recorren más de 62 kilómetros-, el recorrido comienza en San Agustín de Guadalix, para ir subiendo hacia El Molar y visitar Pedrezuela, Redueña, Venturada, Guadalix de la Sierra, Navalafuente, Bustarviejo y, finalmente, Valdemanco, en plena sierra de La Cabrera.
Disponeos a saborear el encanto de los pueblos de la serranía norte de la comunidad y dejaros embaucar por la belleza de la flora y fauna que encontraréis a cada paso del recorrido.
A poco más de 35 kilómetros de la capital, San Agustín de Guadalix saluda al viajero desde el cerro donde se sitúa su casco antiguo, donde la vieja torre de la iglesia divisa toda la localidad. San Agustín de Guadalix es una localidad en expansión donde las nuevas construcciones se van incorporando a las antiguas edificaciones de arquitectura serrana que aún se conservan en la localidad.
El ayuntamiento, en la plaza principal, conserva aún su fachada original. Muy cerca se encuentra la iglesia de San Agustín, del siglo XVI, de portada renacentista y dominando lo más alto del cerro donde se ubica la localidad.
San Agustín os ofrece dos interesantes posibilidades; pasear por el entramado de sus calles y degustar ricas exquisiteces de su gastronomía; o bien visitar el rico entorno natural, enmarcado por el río del que toma el sobrenombre, que circunvala la localidad.
Y es que el río Guadalix, dotado recientemente de una área recreativa donde poder disfrutar de un día de campo en compañía de la familia o amigos, es uno de los atractivos naturales del pueblo. De él parten varias excursiones a pie, para seguir su curso y descubrir dos acueductos, los de La Sima y La Retuerta, que formaban parte del primitivo Canal de Isabel II.
Otro de los atractivos de la localidad es la Dehesa de Moncalvillo, un paraje natural que los vecinos, junto a los habitantes de Pedrezuela, pagaron a la casa de Mendoza para tener así amplios pastos para el ganado de la localidad.
A poco más de 9 kilómetros, dirección norte siguiendo la nacional I, se encuentra nuestra próxima parada, El Molar. Aquí os recomendamos encarecidamente
que hagáis una parada para degustar la rica gastronomía de la localidad. El Molar es característico por las más de doscientas cuevas, de origen
medieval e incluso musulmán, situadas a las faldas de los cerros cercanos y donde podéis degustar un buen vino y una deliciosa carne a la brasa. Probar el
Cocido Molareño, la Butaqueña (un chorizo de cerdo especial para los guisos de judías), la Morcilla o el Borrego con sal y ajos. Toda una delicia para los amantes
del buen yantar, que ya fue degustado antaño por grandes estrellas de hollywood que pasaron por sus cuevas, como Charlton Hestón, David Niven o
Ava Gadner.
Y repuestas las fuerzas, El Molar guarda aún en su interior un buen número de sorpresas para sus visitantes. La Plaza Mayor alberga la iglesia parroquial de la Asunción, construidas a finales del XV y principios del XVI. Su diseño bascula entre el gótico y el renacentista, con un excelente pórtico al que se accede subiendo una escalinata. El Molar cuenta en sus cercanías con dos ermitas, la de la Virgen del Remolino y la de San Isidro, ambas de factura muy similar y de estilo neomudejar. En la localidad también podéis visitar el Jardín de los Pájaros, con más de 120 especies de aves de todo el mundo.
La siguiente parada en nuestra ruta es Pedrezuela, lugar muy conocido por los madrileños por el exquisito cabrito asado que se puede degustar en los innumerables asadores de la localidad. Pedrezuela hunde sus raíces en las repoblaciones por parte de pastores que, durante el reinado de Alfonso VI, tuvieron lugar en la serranía norte de la provincia.
Actualmente, Pedrezuela es un pueblo en constante expansión, con nuevas construcciones que están acabando con las antiguas casas de piedra de la típica
arquitectura serrana. No dejéis de visitar la plaza Mayor, donde se sitúa el ayuntamiento y varias casas con balconadas. Al lado, la iglesia parroquial de San
Miguel, de estilo gótico, datada en el siglo XVI. En sus alrededores todavía se conservan algunos casitos, construcciones circulares de piedra
con techo de paja y adobe que, algunos estudiosos, atribuyen a un origen celta, dada su similitud con los castros celtíberos.
Pero además de su riqueza artística o culinaria, a pocos kilómetros descubriréis varios lugares de singular encanto. Como el embalse del mismo nombre, con más de 42 kilómetros de ribera o el cauce del río Guadalix. Diversas actividades deportivas como el senderismo, piragüismo, escalada o cicloturismo se pueden realizar en sus cercanías.
Seguimos rumbo un poco más hacia el norte, dejando la localidad de Venturada a la izquierda (volveremos luego) para acercarnos a nuestra siguiente parada.
La localidad de Redueña está situada entre dos barrancos, el del Chorrillo y el del Moral, y bañada por el arroyo de las Huertas. Posee una iglesia, la de San Pedro Advíncula, construida entre los siglos XIV y XV de piedra caliza. En su interior guarda una escultura románica de la Virgen con el Niño.
Como curiosidad de la localidad, en una de las canteras cercanas se extrajo la piedra para construir la muy conocida fuente de La Cibeles, así como otra de gran importancia en la ciudad, la de Apolo, en el Paseo del Prado madrileño.
Bajo el término municipal de Venturada se acogen tres núcleos urbanos; el de los Rosales, el de Cotos de Monterrey y el de Venturada. Uno de ellos, el de Cotos,
conserva en su parte más alta los restos de una atalaya musulmana que se comunicaba con la cercana de El Berrueco.
En Venturada podéis visitar la iglesia de Santiago Apóstol, una de las iglesias más primitivas de Madrid. Aunque ha sufrido múltiples reformas, este templo románico data del silgo XII y conserva de su época la espléndida portada.
Muchas son las vías pecuarias que cruzaban por la localidad, algunas de las cuáles podéis seguir como rutas de senderismo para acercaros al cercano cerro de la Paja o algunos de los yacimientos que se han encontrado en Venturada, como el de Cerámica Musulmana o el de Tumbas Antropomorfas medievales.
Nuestro camino discurre ahora camino a Guadalix de la Sierra. En el trayecto, pasaremos por la ribera del embalse de Pedrezuela. Si no lo visitasteis en la localidad que le da nombre, es un buen momento para descansar y pasear por sus riberas.
Guadalix de la Sierra tiene su homólogo en el cine como Villar del Río, ya que en esta localidad se rodó la célebre Bienvenido Mr. Marshall, una
de las obras cumbres del cine de Luis García Berlanga. El Guadalix actual es muy diferente de aquel que sirvió de plató para el cine español, ya que en los últimos
años, y debido a los deportes náuticos que se pueden realizar en el cercano embalse de Pedrezuela, ha visto incrementada su población sobre todo en los meses
estivales. Si os gusta el piragüismo, la vela o incluso el parapente o el ala delta, en Guadalix encontrareis un buen lugar para dedicaros al ocio deportivo.
Pero además de estas actividades deportivas, Guadalix bien merece un paseo por su casco antiguo. En la plaza de la Constitución se sitúa el ayuntamiento de la localidad, que aunque reciente es de bella factura. Muy cerca está la iglesia parroquial de San Juan Bautista, en cuyo campanario suelen anidar todos los años alguna pareja de cigüeñas.
Navalafuente es la próxima parada en la ruta, a escasos 6 kilómetros de Guadalix y subiendo un poco más hacia el norte. Según cuentan los cronistas, Navalafuente
nace cuando seis vecinos de la cercana localidad de Bustarviejo se asientan en estas tierras argumentando que eran más óptimas para el cultivo. Tardó mucho en independizarse y no depender de ningún municipio cercano, contando en la actualidad con no más de 1000 habitantes.
Esta pequeña localidad guarda una arquitectura típicamente serrana, donde destaca la iglesia de San Bartolomé, con una alta espadaña de dos campanas donde, casi todos los años, las cigüeñas utilizan como soporte para su nido. Paseando por el pueblo descubriréis un antiguo potro, que se usaba para herrar al ganado.
Si os apetece pasar el día realizando un poco de senderismo, desde Navalafuente parten tres ruta: la del camino de Miraflores, la del arroyo de la Gargüera y la ruta Real de Bustarviejo. Encontraréis información más detallada en el ayuntamiento de la localidad.
Cambiamos el rumbo hacia el este, por la M301, de camino a Cabanillas de la Sierra, pequeña localidad madrileña enmarcada por la sierra de la Cabrera. Tenéis que
subir a la parte más alta del pueblo, donde se asienta la iglesia de San Juan Bautista, para disfrutar de una de las mejores vistas del arroyo del Sacedón, con la sierra de La Cabrera al fondo.
Paseando por su casco antiguo descubriréis una mezcla entre las viviendas rurales de los pastores de la localidad enfrentadas a conjuntos residenciales de los siglos XVIII y XIX, un poco más urbanas. La Iglesia de San Juan Bautista es del siglo XVII y, pese a haber sufrido varias reformas, conserva una alta espadaña. El cementerio viejo se encuentra adosada al templo.
La cercanía de la sierra de La Cabrera ofrece a los visitantes múltiples recorridos por la naturaleza. Si la visitáis en los meses invernales, con un poco de suerte tras una nevada, Cabanillas se transforma en una hermosa postal navideña con el sabor típico de la sierra madrileña.
La ruta se va acercando a su final, pero dos son los municipios que aún están en nuestro recorrido. El primero de ellos es Bustarviejo, a más de 1200 metros de altitud.
Bustarviejo está rodeado de cumbres, como la del Pendón o la de Bustar, y ha sido durante muchos años segunda vivienda de muchos de los urbanitas de la capital que buscan paz y sosiego en contacto con la naturaleza.
Paseando por sus calles, no dejéis de visitar la plaza Mayor, que tiene en dos de sus costados un graderío curvo de sillares de granito. En otro de sus lados se sitúa el ayuntamiento. Muy cerca la iglesia de la Inmaculada Concepción, que data del siglo CV con planta de cruz latina y cuyo pórtico es posterior, del siglo XVII.
Una de las excursiones que podéis realizar en Bustaviejo es la del Vía Crucis, un conjunto de cruces de granito que señalan el camino desde la localidad hasta la ermita de la Soledad.
Nuestra última parada nos conduce a la localidad de Valdemanco. Pero antes, merece la pena que os detengáis en el Taller-museo de Berruti, artista uruguayo cuyas esculturas se encuentran en total comunión con la naturaleza que les rodea: jinetes, viajeros, un numeroso bestiario... Berruti se postró ante el hermoso paraje que lo rodeaba y Valdemanco le ofreció un lugar donde sus esculturas pudieran tomar vida.
Cuentan las crónicas que Valdemanco debe su nombre a un vecino de Bustarviejo, Juan Valdés, que montó una venta en el lugar y que, como os podéis imaginar, le faltaba una mano. Sea o no así, Valdemanco es un pueblo serrano donde podéis encontrar la arquitectura popular típica que habéis venido descubriendo a lo largo de toda la ruta.
Posee una iglesia, la de Nuestra Señora del Carmen, de reciente construcción. Paseando por la localidad descubriréis el viejo potro de herrar, así como un pequeño monumento levantado en honor a los canteros que siempre han poblado la localidad.
Con esta ruta habéis recorrido la parte de la sierra madrileña que baña el río Guadalix y que está flanqueada por el norte por la sierra de la Cabrera. Espectaculares parajes de roca granítica, así como un gran embalse de cuidadas riberas os han acompañado en este paseo por los pueblos de la denominada antaño Sierra Pobre de Madrid.
Kms desde Madrid: 163
Kms de la ruta: 62
Duración: 2/3 días
Tipología: amigos/parejas/familias