Ruta Cuenca del Lozoya-Valle bajo


Paisajes y pueblos de la ruta

La ruta situada en el valle bajo de la Cuenca del Lozoya transcurre por poco más de 60 kilómetros y recorre un total de siete localidades y tres grandes embalses. Tomando como punto de partida Lozoyuela, iremos recorriendo el camino dirección Puentes Viejas para terminar visitando Berzosa del Lozoya, Robledillo de la Jara, Cervera de Buitrago, el Berrueco y finalizar en el municipio de El Atazar. Por el camino, los embalses de Puentes Viejas, de El Villar y el gran embalse de El Atazar nos sumergen en una paisaje de agua y montaña ideal para pequeñas escapadas de fin de semana.

El recorrido se puede realizar en dos días, aunque si disponéis de más tiempo -un puente largo- esta ruta os ofrece muchas posibilidades para poder disfrutar del entorno privilegiado del valle bajo del Lozoya, con actividades y excursiones creadas para pasar unos días en contacto directo con la naturaleza.

Lozoyuela-Navas-Sieteiglesias[+]

Detalle de la necrópolis medieval de Sieteiglesias Bajo este nombre compuesto se encuentran tres pequeños núcleos urbanos que en 1973 decidieron unirse para formar un municipio. Muy cercanos entre sí, están rodeados por la sierra de Mata Águila, la sierra de la Cabrera y, al este, las tierras que bajan hacia el cercano embalse de El Atazar.

Cuenta la historia que Lozoyuela fue creada por habitantes de la cercana Lozoya que se negaron a pagar determinados impuestos y tributos. Sobre Sieteiglesias, como su mismo nombre índica, parece que hace referencia a las seis ermitas y una iglesia de las que disponía el municipio. Navas era una pequeña aldea dependiente del señorío de Buitrago.

Dentro de la arquitectura religiosa y civil de estos tres enclaves urbanos, cabe destacar la iglesia de San Pedro de Sieteiglesias, del siglo XVII, emplazada en un enorme peñasco redondeado. En torno a esta iglesia se encuentra una de las necrópolis medievales mejor conservadas de toda la provincia, que data del siglo XI. En huecos horadados en la dura roca, se abren las tumbas para más de medio centenar de habitantes de la localidad. Algunos de ellos incluso conservan la forma de los cuerpos que un día cobijaron.

Casas de piedra de Lozoyuela Paseando por Lozoyuela, llegaréis a la plaza principal, donde se encuentra la ermita de la Virgen de la Soledad, del siglo XVII. Rodeando la ermita se mezclan casas de reciente factura así como las más tradicionales, que aún suelen tener adosado un pequeño establo. En uno de los extremos de la población se encuentra otro de los templos de Lozoyuela, la iglesia de San Nicolás de Bari. De estilo barroco, su construcción data del siglo XVII y la precede un hermoso jardín donde podéis observar una pila bautismal de la Edad Media.

Las Navas, de dimensiones más reducidas, es un grupo de pequeños caseríos asentado en la dehesa, con numerosas montañas al fondo. De estos tres núcleos urbanos parten varias rutas de senderismo, como la de la Antigua Estación o la del Cura, de las que podéis pedir información en la localidad.

Puentes Viejas

Vista de la presa de Puentes Viejas Continuamos camino dirección a Puentes Viejas, un municipio que, al igual que el anterior, está formado por cuatro núcleos urbanos: Manjirón y Cinco Villas, al suroeste del embalse de Puentes Viejas, y Paredes de Buitrago y Serrada de la Fuente, al noroeste. En el recorrido de estos núcleos urbanos podemos visitar dos embalses cercanos, el de Puentes Viejas y el de El Villar.

En un entorno natural privilegiado, varios son los arroyos de agua limpia y cristalina, como los de Jóbalo, la Hoz, Malillo, de la Muela y de la Fuente, que van a aumentar el caudal del río Lozoya. En Manjirón, podéis visitar la iglesia de Santiago Apóstol, así como ejemplos de arquitectura popular serrana de la localidad. En sus cercanías se encuentra una atalaya vigía de origen medieval, la de Mirabel. Cinco Villas es un núcleo urbano más pequeño pero conserva un reducido conjunto de construcciones antiguas y una pequeña iglesia, la de Santa Ana.

Y aunque estas muestras de arquitectura civil y religiosa guardan interés, es sin duda la cercanía de los dos embalses lo que ha convertido a Puentes Viejas en una atracción para excursionistas y aficionados a los deportes náuticos sin motor. El embalse de El Villar es la primera presa que construyó el Canal de Isabel II para contener las aguas del río Lozoya. Inaugurado en 1873, su visión es espectacular, ya que para amortiguar las presiones del agua, la forma de la misma es curva, abovedada, siendo emplazada en una garganta natural que había sido labrada por el propio río.

Para visitar el entorno del otro embalse, el de Puentes Viejas, os recomendamos que sigáis camino hacia el noroeste, donde se encuentran los otros dos núcleos urbanos del municipio, el de Paredes de Buitrago y el de Serrada de la Fuente. El embalse de Puentes Viejas están también realizado con el sistema de gravedad de bóveda curva, para amortiguar la presión del agua. De más reciente factura, sus obras concluyeron en 1939 y tiene un total de 46 kilómetros de ribera.

Berzosa del Lozoya

Casas de piedra de Berzosa de Lozoya A escasos kilómetros se encuentra la siguiente parada de nuestra ruta. Berzosa del Lozoya es un pequeño caserío cuya vida siempre ha estado ligada al sector ganadero, principalmente la cría de ovejas y cabras.

En la actualidad, y gracias a una iniciativa del ayuntamiento, se han instalado en la localidad grupos de artesanos de diversos oficios.

Berzosa está rodeado por un magnífico entorno natural poblado de bosques de robles y pinos, así como arroyos y cursos de agua subterráneos. Esto convierte a la población en un habitat muy apropiado para disfrutar de unos días de tranquilidad en la sierra.

Son varios los atractivos de la localidad, desde la práctica de diferentes actividades náuticas-el embalse de El Villar está muy cerca- hasta una rica oferta gastronómica, de las más completas de toda la zona. En la población podéis visitar su centro urbano, en el que se emplaza el ayuntamiento y la iglesia de la Asunción, recientemente restaurada de los daños que sufrió durante la guerra Civil española.

A cuatro kilómetros de Berzosa del Lozoya está el pinar de Casasola, que ofrece la posibilidad de alojamiento para los excursionistas. Y si os gustan los deportes un poco más arriesgados, desde el monte Peña podéis hacer parapente.

Robledillo de la Jara

Continuamos la ruta de camino a Robledillo de la Jara, situado en las estribaciones de los cerros de la Mujer Muerta y a más de 1.042 metros de altitud. Robledillo de la Jara se encuentra muy cerca del Embalse de El Villar y el de El Atazar, siendo la construcción de el primero de ellos el que anegó parte de su territorio.

Portada de la iglesia de San Pedro de Robledillo de la Jara Aunque su población es pequeña, Robledillo ofrece a vecinos y visitantes una amplia programación cultural durante todo el año, fruto del esfuerzo del ayuntamiento con la Asociación Cultural de la Jara de Robledillo.

En la localidad podéis visitar la iglesia de San Pedro, del siglo XVI, y una Taberna Museo donde se recrea el hábitat de los trabajadores del campo del siglo XIX.

En este Museo os podrán dar detallada información de los próximos eventos culturales que se desarrollen en la localidad.

Detalle de un carro que se utilizaba para labores de labranza Pero Robledillo, al igual que todas las poblaciones que estáis visitando, cuenta con un entorno natural que nada tiene que envidiar al que habéis ido descubriendo por el camino. Robledillo está recorrido por una cadena montañosa y varios valles estrechos poblados de arroyos. Desde la localidad parten diferentes rutas de senderismo que, aprovechando en ocasiones tramos de vías pecuarias, podéis seguir para buscar entre los riscos algún águila real, un buitre leonado o un halcón, aves rapaces que pueblan sus sierras.

Después de reponer fuerzas con algunas de las nutritivas sugerencias gastronómicas de la sierra, ponemos rumbo a Cervera de Buitrago.

Cervera de Buitrago

Panorámica del embalse con barcas al fondo Cervera de Buitrago, antigua localidad ganadera, vive volcada hoy día en el turismo rural y en los múltiples deportes náuticos que se pueden practicar en el cercano embalse de El Atazar.

La localidad en sí es pequeña, pero los últimos años han proliferado viviendas de nueva construcción utilizadas como segunda residencia. Eso si, guardando fielmente el estilo arquitectónico serrano de toda la comarca.

Vista de la iglesia de Santa María de los Remedios en Cervera En su visita podéis ver la iglesia de Santa María de los Remedios, del siglo XVI, que aunque ha sufrido reformas posteriores aún conserva la cabecera original de su primera época.

Si tenéis tiempo y queréis descubrir el entorno natural que rodea a Cervera, disponéis de diferentes alojamientos rurales así como diferentes actividades como cicloturismo, quads, senderismo, windsurf o perderte en rincones casi inaccesibles a bordo de una piragüa.

El Berrueco

Vista de la picota de Berrueco en la plaza principal de la localidadDespués de estas emociones fuertes, El Berrueco es nuestra próxima parada en la ruta. Esta localidad es ampliamente conocida por la piedra denominada berroqueña, de gran dureza y resistencia que ha sido la base de muchas construcciones de la provincia. Tanta es su importancia que se ha creado en la localidad un Museo de la Piedra, con piezas expuestas a lo largo de toda la localidad.

El Berrueco conserva en su plaza principal una picota, un monolito de piedra donde se mostraban, para escarmiento público, las cabezas de los ajusticiados. Es la única picota conservada en la Comunidad de Madrid. Su estado es tan óptimo que no ha necesitado ser restaurado, lo que nos habla de la resistencia de la piedra a la que la localidad da nombre.

Panorámica de casas de piedra en Berrueco En el Berrueco también podéis ver, en la zona alta de la ciudad, la iglesia de Santo Tomás Apóstol, del siglo XV, que goza de unas inmejorables vistas de el embalse de El Atazar y de la sierra de La Cabrera. Varias sendas parten de la localidad para recorrer los alrededores. Una de ellas lleva a la atalaya de Torrepedrera, una torre vigía musulmana que formó parte de la llamada Marca Media, línea fronteriza y de defensa entre los reinos musulmanes y castellanos.

El Atazar

Panorámica del embalse de El Atazar desde el pueblo Y finalizamos nuestra ruta en la localidad de El Atazar, que da nombre el gran embalse que baña gran parte de los municipios que hemos visitado. Su origen data de la repoblación por parte de pastores de Sepúlveda, que tuvo lugar tras la expulsión de los árabes en el siglo XII. Situada en un paraje sin igual, goza de unas magníficas vistas al embalse al que da nombre y a las montañas que rodean a la población.

Vista de la iglesia de Santa Catalina en El Atazar Conserva una buena arquitectura popular serrana, con casas que se van acomodando en la ladera que protege a la localidad, y que ha sido merecedora del título de Núcleo de Interés Rural. Cuenta con una iglesia, la de Santa Catalina, del siglo XVI y XVII, que fue despojada de todas sus reliquias durante la Guerra Civil.

Pero, además de su bella factura, El Atazar está especialmente indicado para todos aquellos que quieran disfrutar de la práctica de deportes náuticos sin motor, en el Área Recreativa Náutica que está situada a dos kilómetros de la población, en la orilla del embalse.

Con esta ruta, os habéis adentrado en un conjunto de localidades bañadas por tres pantanos donde el agua y la naturaleza conviven en total armonía con los hombres y mujeres que, desde hace siglos, han ido poblando la sierra madrileña.

Itinerario


Información útil

Kms desde Madrid: 215

Kms de la ruta: 61

Duración:2/3 días

Tipología: amigos/parejas


Mapa de situación

botón para imprimir

Copyright © Sociedad Pública Turismo Madrid