Con los primeros rayos de sol comienzan los vecinos de Madrid a llenar bares y cafeterías a la llamada del café y de las bandejas de bollos, churros y panas; así podría ser el comienzo de una jornada en esta ciudad cosmopolita que no desaprovecha ninguna de sus 24 horas, ni de día ni de noche. Como alguien dijo "Madrid se levanta temprano aunque se haya acostado tarde", y el final de la jornada lo pone el visitante. Con estos paseos nos vamos a permitir el viajar no sólo en el espacio sino también en el tiempo.
Todos los grandes viajes tienen una primera etapa, en Madrid esta podría ser la Puerta del Sol (1) , centro monumental, administrativo y comercial de la Villa y Corte. La calle Mayor (2) y sus colaterales, como el Pasaje de San Ginés (4) nos van ambientando poco a poco en el pasado reciente de la ciudad, aquí encontramos tiendas y cafeterías tradicionales así como algunos de los pocos edificios modernistas madrileños. Llegamos a la Plaza Mayor (4) , al Madrid de los Austrias, a los siglos XVI Y XVII. Fue centro político y religioso, coso taurino y actualmente los domingos, bajo sus soportales, se celebra el tradicional mercado de filatelia y numismática. Saliendo por cualquiera de sus puertas iremos descubriendo algunos testigos de la corte de los Austrias: las iglesias medievales de San Nicolás (5) y San Pedro el Viejo (6) , con sus torres mudéjares, y la Capilla del Obispo (7), en la Plaza de la Villa (8): la Casa y Torre de los Lujanes, la Casa Cisneros y el Ayuntamiento. Cerca se edificaron el convento de las Carboneras (9) y los monasterios de la Encamación (10) y de las Descalzas Reales (11) , así como la Casa de Iván de Vargas (12) y los palacios de Santa Cruz (13) y de Uceda (14).
En apenas unos pasos encontramos un espacio monumental en el que confluyen más de mil años de historia. Los restos de las Murallas árabes (15) , origen de Magerit, cuando fue plaza defensiva de Toledo fundada entre el 852-856 y frente a ellas la Cripta neorrománica de la Catedral de la Almudena (17) , templo contemporáneo consagrado por Juan Pablo II en 1993.
Siguiendo la calle de Bailen cambiamos de siglos y de dinastía: los Borbones. En tomo a la Plaza de Oriente (17) se alza el majestuoso Palacio Real (XVIII) (18) Y el Teatro Real (XIX) (19). Si no dispone de tiempo para recorrer el interior del recinto palaciego, al menos podrá disfrutar de las vistas desde la plaza de la Armería (20), especialmente a la caída de la tarde, o sentarse en algún café de la plaza para recuperar fuerzas y así iniciar otro tramo de este recorrido por un nuevo siglo y una nueva ciudad.
Un nuevo espacio urbanístico se inicia entorno a la Plaza de España (21) y la Gran Vía (22). Grandes edificios eclécticos, representativos de las escuelas europeas y americanas de principios del siglo XX, algunos semitapados por los carteles publicitarios de cines y teatros, nos acompañaran cuando recorramos disfrutando de los escaparates y bares de esta gran calle comercial.
Desde su confluencia con la calle Alcalá se contemplan otros elementos importantes de la arquitectura madrileña: la iglesia de San José (23). el Edificio Metrópolis (24), el Círculo de Bellas Artes (25) y la iglesia barroca de las Calatravas (26). No lejos se encuentran la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (27), una de las grandes pinacotecas de la ciudad, y la antigua Casa de Aduanas, hoy Ministerio de Hacienda (28).
En tomo a la Fuente de Cibeles (29), uno de los símbolos de la ciudad, se encuentran los Palacios de Buenavista (30) y de Linares, actual Casa de América (31) , el palacio de Comunicaciones (33) y el Banco de España (33).
Desde aquí tomaremos el Paseo del Prado (34), proyecto urbanístico de Ventura Rodríguez que todavía mantiene el espíritu dieciochesco de su origen. hasta la fuente de Neptuno (35) en cuyos aledaños se encuentran los hoteles Palace (36) y Ritz (37), el Palacio del Congreso de los Diputados (38), el Jardín Botánico (39) y el Museo del Prado (40) que junto al Museo Thysen-Bomemiza (41) y el Centro de Arte Reina Sofía (42) conforman el "Paseo del Arte" de la ciudad.
Después del almuerzo en alguno de los innumerables bares y restaurantes donde puede encontrar todo tipo de comida regional e internacional, nos acercaremos al Parque del Retiro (43), quizás subiendo por la Cuesta de Moyano, donde se encuentra el mercado permanente del libro antiguo y de ocasión. Del Retiro, obra de Felipe IV (1632), se puede disfrutar todo el año, pero especialmente de sus frescor en verano y de sus mil tonalidades en otoño.
Al salir de este recinto y ver la Puerta de Alcalá (Francisco de Sabatini 1778) (44) nos encontramos frente a uno de los barrios del ensanche del siglo XIX: el Barrio de Salamanca (45). En algunas de sus calles como Goya o Serrano, además de poder ver el edificio del Museo Arqueológico y de la Biblioteca Nacional (46) o la Plaza y Jardines del Descubrimiento (47), encontramos los locales de los mejores diseñadores de moda tanto nacionales como internacionales.
El cierre de los comercios inicia la última fase del día. La ciudad ofrece paseos antes y después de la cena por cualquiera de las zonas ya descritas, tomar algo en las terrazas de Castellana o Recoletos, asistir a los conciertos y representaciones musicales en el Auditorio Nacional, Teatro de la Opera o de la Zarzuela, cines, teatros, discotecas y bares de copas convertirán en algo más de 24 horas su jornada madrileña. Pero no olvide que "Madrid se levanta temprano aunque se haya acostado tarde".